Agua y sed


Me saludaste en la calle, te vi pasar y detuve mi caminar...me parecía conocida esa cara, dónde la he visto? Acaso en la calle, en una fiesta o en la biblioteca...sin embargo a los pocos minutos me encontraba caminando otra vez hacía mi destino, pensando sólo fugazmente en tu mirada y tus ojos llenos de luz al tropezar los dos en el mismo lugar.

Al caminar por el pasillo de vinos me detuve frente a mi botella predilecta...la tomé y decidí llevármela hasta que recordé lo mucho que me gusta acompañar el vino con la compañía exacta y en estos momentos sólo contaba con el vino. Mala idea pensé y dejé el vino en donde lo encontré. Más una voz me hizo retornar, me tomaste de la mano y me hablaste sin parar. Cómo has estado preguntaste, qué has hecho de tu vida? Qué gusto encontrarte justo en el mismo lugar!

Mi mente giró y viró 180 grados. Al principio tuve la incertidumbre de no saber tu nombre ni reconocer tu tono de voz, cuando un recuerdo me asaltó y tu mano contra la mía me despertó de esa ensoñación. Me solté de tu mano y tu alma y sólo un frío saludo salió de mi voz. La alegría no inundo mi corazón, la risa no se me atoró en la garganta, no me salieron lágrimas de felicidad, ni se me aceleró la razón y menos el amor.

Contesté con un saludo banal y cortés, me incomodé...me asusté, tuve ganas de salir corriendo hacia otro lado, hacia nuestro pasado, hacia los días felices, lleno de corazones jóvenes, libres, a esos días donde tu nombre me decía algo que no estaba ligado al dolor y a la añoranza. Por fin después de eso...te recordé...hola amor...y suspiré. Ahora te recuerdo con todos tus matices, eras esa persona por la que vivía mis días, por las que despertaba por la mañanas y por la que caminaba y amaba, ahora me cuesta tanto reconocerte...un desconocido más.

Tomé el vino y me despedí, te quedaste...me abrazaste al despedirnos, era tan fuerte tu piel contra mi piel y aún así me aparté, hasta pronto y que te vaya bien, contesté. Caminé a la caja registradora y pagué mi cobardía...al salir con el vino en la mano me fui al parque y me lo tomé con tu recuerdo...amor.


Comentarios

  1. "Caminé a la caja registradora y pagué mi cobardía" qué frase tan llena de fuerza, sentimiento... cobardía que se vende por litro, cobardía que sabe bien fría y servida en una copa... Cobardía que me ocupa la boca para callar un grito con tu nombre...

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