Pairos y derivas











Un día lancé un par de palabras al viento, sin dueño. Reclamé una presencia que no me pertenecía. Busqué donde no debía y encontré falsos tesoros que no hicieron más que gastar las ganas y la paciencia, el mañana y el esfuerzo. Anclé con desesperación en varias islas sin pensar en que sus tierras no deseaban ataduras, sólo viento y corriente para ser libres. Me aferré a la idea fija de una sonrisa y unos labios. Acostumbré a mi piel a un sentir, a mis oídos a un sonido y a mi corazón a un palpitar. Me retiré de las batallas y todas las perdí. Me quedé con un par de redes entre las manos y una barca vacía y hambrienta. Contuve hasta la respiración y me robé el tiempo del mar. Desperdicié mil amaneceres mirando tu horizonte sin sol.

Un día me decidí a perder y casi como broma gané, despegué mi ancla de tus tierras, bajé las velas y solté el timón, me dejé guiar por el movimiento de las olas, nunca opuse resistencia, no miré hacia atrás para mirar tu orilla vacía. Ahora te escribo estas líneas por que me encuentro en un caudal tan hermosamente diseñado que me parece creación de otro mundo, algo que no es mundano. Es fuerte y delicado, sus aguas son tan transparentes que puedo ver mi propio reflejo en ellas. Su tierra es firme y mi ancla a decidido quedarse en su costa por tanto tiempo como la vida me lo permita. Mi barca no está vacía, mis redes se rompen con fuerza por tantos peces que tienen dentro. El sol de estas tierras me limpia el alma y la mente. Borra mi memoria y me despierto y me duermo con una sonrisa.

Lanzo esta botella al mar, para que algún día alguien la lea y no tenga miedo jamás a recorrer nuevas tierras y mar. Que cuando uno ya no espera nada depronto y como crueldad, la vida nos muestra otra cara llena de sorpresas que no hacen más que recordarnos lo maravilloso que es navegar. Una y otra vez.

Comentarios