Prudence


Nos pasamos la vida reteniendo cosas que sabemos que no tendremos. Pensamos que casi por derecho nos pertenecen ciertas cosas, sin recordar que en este mundo todo lo que conocemos es finito y momentáneo, que se nos fue prestado.

Tememos a perder a nuestros seres queridos y olvidamos que desde que los vimos por primera vez a los ojos, el reloj ya camina hacia la dirección opuesta, siempre corriendo hacia el adiós.

Queremos mantener a un amor tan cerca y tanto tiempo como pueda ser posible, sin recordar que eso también es fugaz. Que la gente permanece por decisión no por arte de magia y que hasta la magia se pierde.

Mantenemos aferrada nuestra mano a la de nuestros hijos sin recordar que el camino se hace al andar y que ellos tendrán algún día que ir a forjar un mañana y su propio camino.

Queremos retener los bienes materiales, esos que también tienen un tiempo de uso y de utilidad, se nos olvida que las cosas se hicieron para después también perecer como todo lo que se conoce.

Al final del día cuando nos enfrentamos a una situación de pérdida…nos damos cuenta de lo que es importante de verdad. De la importancia de “esas cosas” que están tan devaluadas. Se nos olvida el reloj en nuestra muñeca, nuestras horas interminables de trabajo, la renta, la tarea y entonces cuando desnudamos al mundo por un terremoto de emociones vemos la realidad. Descuidamos lo más importante.

Tiramos nuestro tiempo en cosas que no lo merecen, nos pasamos más tiempo pensando en un mañana y nos olvidamos de un hoy. Pensamos de alguna manera que las personas, sentimientos y cosas siempre estarán en el mismo lugar y luego cuando nos volcamos nos damos cuenta que no es así. La tierra es de quien la trabaja y así con todas las cosas. No podemos esperar que las cosas sean nuestras sólo porque nos aferramos a esa idea, hay trabajo por delante, un trabajo diario y constante, sincero y recíproco.

Cuando alguien muere o está en una situación dolorosa o difícil la gente se acerca casi por ósmosis al lado donde todos están, a veces casi sin saber por qué. Después recuerdan esas cosas “importantes” y desaparecen en la sombra. De qué sirve llorarle a alguien con quien nunca tuviste tiempo para dedicárselo cuando todavía estaba a tu lado? De qué sirve decir que amas a alguien, si nunca lo demuestras? De qué sirve pasarse horas llorando y sufriendo en un velorio, si nunca compartiste ni cinco minutos por el teléfono?

Todo es finito, hoy existe y mañana ya se habrá transformado en otra cosa, ese el flujo normal de la vida. Si quieres que siga existiendo haz algo para que así sea…las cosas no se dan por arte de magia. La continuidad necesita esfuerzo, no necesidad.

No te preocupes por vivir y vive, no te preocupes por morir porque ya lo estás haciendo. No intentes ganar todas las batallas porque muchas las perderás. No le tengas miedo a las alturas porque alguien te hará atravesarlas mil veces y siempre es mejor conocer, vibrar y amar. No temas a buscar, preguntar y asombrarte todos los días te tu vida. No caigas en la monotonía, el mundo está lleno de maravillas momentáneas, sal y disfrútalas…que este mundo sólo nos fue prestado por un tiempo muy fugaz.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Doble J

Futuro