La posibilidad

Siempre me ha costado mucho trabajo el entender las cosas, es como si comprenderlo todo me llevara más tiempo de lo común. Las ideas entran con lentitud en mi cabeza. Digiero con mucho cuidado mis palabras y mis ideales y metas me han llevado toda una vida concretar.

No entiendo cómo es que siempre quiero moverme, correr. Pensando siempre en muchos mundos. Considerando que podría sortear todos los mares, caminar por todas las tierras, volar por todos los cielos.

Constantemente pasa por mi mente la posibilidad de saber qué haría en otra vida, habitando otra piel. Decidiendo otras cosas y personas. Cambiando de pasiones y echando raíces en todas las tierras.

Pienso en todas las posibilidades de una vida diferente y qué sería de mí si me dejara llevar como una pluma en el aire. Tentando a las causas y consecuencias, al destino mismo.

¿Es que acaso mi naturaleza es tan cierta que hubiera caminado sobre mis propias huellas aún si haberlo planeado así, sin haber amado como lo hice, sin haber enloquecido y mutado como lo hice?

Pienso que mi vida como la conozco ahora un día llegará a su fin, no sólo por su curso natural, sino por decisión. Por cerrar un ciclo personal. Tomaré nuevos caminos, cambiaré de píel y sombra. De huellas.

Hay personas que sólo viven una vida a la vez. Yo vivo muchas simultáneamente. Muto, me adapto, me renuevo, me muero y vuelvo a vivir, pero nunca soy la misma.

A lo mejor en eso reside tanto misterio, en la imposibilidad de intentar ser y ser siempre. A lo mejor en eso reside tanta dualidad, en querer ser e intentar ser. En querer y ser, en no querer y ser.


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