Raíces


He pensado mucho en la muerte últimamente, hace menos de quince días murió mi abuela y hoy se festejó una misa en nombre de mis dos abuelos, que hoy cumplen días y años respectivamente. Mientras escuchaba las palabras que decían en la misa yo sólo sentía una torrente de preguntas que llegaban a mi mente, como una lluvia de estrellas fugaces. Después un nudo se apoderó de mi garganta y cuando menos vi, mi cara estaba llena de agua. Es raro pensar en la muerte cuando la ves diario. En los pasillos de tu vida, cuando la tocas, hablas con ella y se te hace tan cotidiana y al mismo tiempo adquiere un tono de ajeno que no puedo describir en pocas palabras. 

Pero duele. Siempre duele. Ese hueco que es tan tangible por momentos, que se toca con cada sentido. Eso intangible que se hace tangible por momentos tan claros. En mi vida he perdido a muchas personas que he amado. Muertes reales, muertes ficticias, muertes chiquitas. Ésta en especial me está costando mucho trabajo tomarla con razón, será que hoy me sentí huérfana de raíces. Los abuelos son lo más cercano a una raíz con el mundo. La primera unión de una serie de eslabones de mi vida. De pronto un millar de preguntas pasaron por mi mente. Desde la inminente pregunta de ¿Qué pasa cuándo mueres? hasta ¿Tendré alguna vez una descendencia que pregunte por mí cuando ya no esté? Creo que al final me mató la incertidumbre y el ego y dejé ese tema sólo para escuchar a la chica que cantaba en la Iglesia, tiene mucho que no creo en un Dios, no como ninguno de los que conozco, pero siempre he sentido ese cobijo interno cada vez que estoy en una Iglesia con música, es como si me transportara a otro mundo. 

Pensé en mi familia, en lo marcados que estamos por la pérdidas y lo preparados que debemos de estar para una que tiene reloj en mano. De pronto todo se vuelve tan irrelevante cuando las cosas importantes toman un lugar tan difícil en nuestras vidas. Uno pasa más tiempo callado, escuchando que hablando, como si de pronto escucharlo todo se volviera más importante que decirlo todo. Abrazar en silencio que decir miles de palabras. Acompañar y dejarse acompañar. La muerte es el mejor recordatorio que conozco para voltear hacia atrás y valorarlo todo. Cuando alguien muere, de alguna manera se nos recuerda lo vulnerables, pero afortunados que somos al estar vivos.

Mañana comparé un árbol. Creo que de manera simbólica necesito raíces. Uno se va quedando huérfano en la vida, espero que la vida no me alcance para verme sola y en un mundo ajeno, pero no lo suficientemente próximo para verle la cara llena de tristeza a mi familia. Que al final de mi vida, tenga lo que siempre he buscado en esta vida: Tener alas como raíces. 





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