Espiral


Me dijeron que te escondías en mil lugares. Desde tiempos inmemoriales contaban historias sobre ti. Tanto te escuché, que sin conocerte, ya te quería encontrar. Te busqué en todos los lugares en donde pensé que podrías estar. 

Al principio creí encontrarte entre un montón de ráfagas de viento, en miradas furtivas, en la piel, en la boca hambrienta y el fuego vivo. Pero no fue así. Nunca te hallé de verdad. Tanto fue así que te seguí buscando, pero ahora lo hice en donde no todos decían que estabas. Te busqué en lugares inhóspitos, terribles. Creí conocerte en el dolor, la mentira y el olvido. Pensé que te escondías en lo profundo, que para llegar a ti había que sufrir, como si te tratases de un premio o algo que se debe merecer. Me resultó funesto, pero útil. Al final me percaté de que tampoco te hallabas entre esas sobras.

 Te seguí buscando, pero ahora sin tanto ímpetu; tu imagen ya distorsionada se mezclaba con todo y yo ya no sabía donde empezabas tú y dónde terminaba mi idea de ti. Como te desconocí te confundí un par de ocasiones. Me deslumbré con un pedazo de vidrio pensándolo un gran diamante, así me gasté un par de años vislumbrándote en vano. En falsedad. Ahora creo que sabía que no eras tú, pero me resultó cómodo forjarme la idea de no tener que seguir buscándote; pero un día como un relámpago se prendió la luz y hasta la comodidad me supo a hiel. Entonces me levanté con ánimo de encontrarte por fin. Pero ahora me vacié la mente de tu idea, de sus ideas, de las ideas de todos sobre ti. 

Te cambié de foto, aroma, de esencia completa te revestí. Entonces me salí y me di cuenta que poco tuve que hacerlo jamás. Que ya vivías aquí dentro desde el comienzo de los tiempos. Que el camino es complejo, se empieza como va el espiral,  uno tarda bastante en encontrarlo, se tiene que pasar por todo para entender o empezar a entender...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Doble J

Futuro