Jugando RISK


Suena el teléfono, lo veo y corro al pasillo a contestar, una voz familiar y siempre querida, una pregunta seguida de una respuesta y entonces se me nubla la visión. Se me va el aliento con cinco palabras que aún retumban en mi cabeza; me llegan imágenes de la niñez, las escaleras con alfombra y de las risas que se me ahogan en la garganta y cuando caigo en cuenta de que estoy en la cocina parada viendo hacia la nada y con los ojos llenos de lágrimas regreso temblorosa a este mundo, sólo pregunto ¿Está bien? Me contesta que sí y siento como me regresa un pedazo de corazón que se me fue a volar por algún lugar.

Tengo una pena muy grande en el corazón, pienso y vuelvo a pensar en lo que me dicen: "Todo pasa por algo" "Ya está enfermo, está cansado" "Ya lo sabías" y ninguna de esas palabras me consuelan. Si tan sólo supieras lo que sos para mí. Un nudo se me hace en la garganta cuando hablo de ti y se me inflama el corazón de sólo pensar que sos mi primo y amigo, que ante la adversidad has sabido crecer como el más hermoso de los robles. Mi admiración es infinita y mi amor nunca será medible, no soy de palabras ni tú tampoco; sin embargo se me hace pequeña el alma cuando te escucho reír y decir que estarás bien.

Tengo el final de esta historia y me niego a creer que ese será, me niego a creer que ya no te veré y que tu fuerza se irá contigo, que me harás tanta falta y que no podré hacer nada para remediarlo...hoy te dedico estas palabras con el corazón. Con la mente aún bloqueando un hecho inevitable, me niego a despedirme de ti...el alma me pide a gritos que te hable y me despida...lástima que odie tanto las despedidas, lo hago tan mal.

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